Horario: Martes a Domingo 10:00 a 18:00 hrs.

RAFAEL CORONEL

ALEGORÍA DE LA RAZÓN

Marzo 2019 - Septiembre 2019 | Sala 6


RAFAEL CORONEL 



La pintura más temprana de este conjunto de obras de Rafael Coronel (La limosna, 1964) fue realizada una década después de que él hiciera su primera exposición individual en la Galería de Arte Mexicano, dirigida por Inés Amor, quien impulsaría su carrera. Por lo cual puede decirse que este cuadro representa un refinamiento de gran parte de los recursos técnicos utilizados desde el inicio de los años cincuenta en que Coronel se dedicó exclusivamente a la pintura tras abandonar sus estudios de arquitectura en la UNAM y de estudiar simultáneamente en el taller de Carlos Orozco Romero en La Esmeralda. Esta síntesis de recursos técnicos y estilísticos representa la fusión de una vigorosa figuración expresionista con el tratamiento del claroscuro brumoso que llevó a la casi completa negritud para luego llegar a un realismo nítido contrastado con fondos planos o matizados. Esto le permitió abordar una gran gama de temas y motivos entre los que esta selección de obras privilegia la figuración de personajes emblemáticos de apariencia medieval, aislados o en grupos y privados de todo contexto físico y temporal que no sea el expresado en sus fisonomías, ropajes y actitudes. Siempre solemnes, tal vez místicos, tal vez en trace revelatorio, sus actitudes van de lo sublime a la mascarada, del patetismo a la ternura, del humor negro a la admiración, de la devoción a la carnalidad. Es decir, son alegorías abiertas, quizás de la sabiduría, quizá del poder, pero seguramente de todo aquello que la humanidad se ha preguntado desde el origen de los tiempos.



 Por otra parte, las esculturas incluidas en esta selección abren otras posibilidades de lectura de las pinturas de las cuales “emergen” hacia el campo tridimensional, para reproyectarse a su vez en ellas, ya que al materializar imágenes bidimensionales tienden a romper el plano virtual que les otorgaría su sentido más profundo. Confrontadas con la escala dimensional humana, privadas del aura pictórica, por fuerza deben cobrar su propio sentido: son palpables, rodeables y relacionables con el espacio de su exposición. Lo que han sido ausencias presentes, están aquí y ahora a riesgo de allanar lo que en la pintura es un misterio. En ellas, Coronel parece liberar el buen humor que en su pintura es, a veces, sardónico. Si un gallo y una gallina de bronce ostentan capirotes como los venerables ancianos de su pintura, es probable que la mencionada transfusión de la irracionalidad del animal al humano, aquí revele la alegría carnavalesca que en la pintura se resuelve en misticismo. Lo mismo se podría aplicar a su grupo escultórico de ancianos con túnicas y capirotes, pero esta vez para comprobar que el mundo de Coronel es accesible y gozable si se cede a su seducción sensorial.   



Si en sus inicios se pudo pensar que Coronel representaba una continuidad o un refrendo de las premisas de la denominada Escuela Mexicana de pintura, el concepto derivable de su pintura, de que la única y verdadera historia de la humanidad es la registrada por la historia del arte, no podía estar más lejos de ello. Su pintura surge de la propia pintura, o mejor dicho, de sus vivencias personales ante obras señeras de la historia del arte a partir del barroco, de allí que su imaginario, que al principio produce extrañamiento por su ajenidad a los cánones de su generación y de las subsiguientes, sólo resulte referible a las realidades y fantasías de la propia pintura, con la fuerza de sus capacidades desarrolladas por su propia experiencia.

Galería
Centro Cultural Clavijero
Horario:
Martes a Domingo
10:00 a 18:00 hrs.